Ternera en salsa de almendras

No soy nada carnívora. Casi nada. Hasta que me ponen un plato de una carne tierna, de la que se funde como mantequilla en la boca, con una salsa tan adictiva que te zampas un pan entero mojando en ella. Siempre he dicho que por estas cosas no termino siendo vegetariana. Palabrita.
Cuando comencé a cocinar, y hasta no hace demasiado tiempo, los platos con carne se me resistían. Había llegado al colmo de la paciencia porque la carne me quedaba dura, chiclosa o imposible de comer. Yo intentaba imitar a mi madre, que prepara unos guisos de carne de los de desmayarse y quedarse sin "sentío" (eso sí, después de comer... feliz e hinchada como una pelota); pero no había manera. Reconozco que no tenía mano para cocinar carne y llegué a la conclusión de que la carne sabía que a mí no me emocionaba prepararla. Y se vengaba de mí. 

Tengo una amiga, lleidatana a más señas, que prepara unos guisos de carne, muy al estilo catalán, que son realmente deliciosos. Ella ha sido cocinera, creo que incluso le ha dado a la carnicería, y cocina como los ángeles. No, no tiene blog de cocina, si no, ya te lo habría enlazado para que salivases a los bestia. Imma, así se llama mi amiga, prepara un fricandó que es celestial. Te invitaría si vivieras aquí... ¡y sobrase algo cuando nos invita a comer a su casa! Pero, va a ser que no. A lo que iba, que me disperso... Ha sido a base de estar en su casa, presente y mirando sin quitar ojo, mientras cocina el fricandó, que he observado algunos gestos para que la carne quede maravillosa. Y bueno, de ahí y de mi gran poder de imitación (¡válgame el cielo qué pedantorra estoy hoy!), han surgido recetas como ésta.
Lo bueno de esta receta, aparte de que la carne es muy tierna, es la salsa. Espesita, sabrosa sin ser demasiado pertinaz, con aroma dulzón por las pasas y el clavo, así como por la cebolla pochadita. Puedes acompañar esta ternera con arroz basmati o unas papas, pero, ya te digo que lo mejor para acompañar este plato de ternera es un buen pan. Un pan que aguante empujar, se empape bien en la salsa y no se desmigaje. Estás avisad@; luego no me vengas con "ayyyyy, si lo llego a saber". Y, por supuesto, el vaso de agua de la foto está ahí porque quedaba bien, porque nada de agua... Vinito tinto del bueno que un día es un día. 
Vuelvo a ver el plato y la boca se me hace agua... Te dejo la receta para que puedas imitarla o tunearla a tu antojo. 

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