El juego del verano: tercera escala del viaje.

El Puente de Oresund, que une la capital danesa, Copenhague, con la ciudad sueca de Malmö, es el centro de la trama de la serie Bron/Broen (El puente), una coproducción sueco-danesa que es el tesoro de nuestra segunda escala. Admitiré los comentarios que hayan reseñado The Bridge, aunque ésta hace alusión a una versión americana de la serie y no a Bron/Broen. No obstante, y como entiendo que al ser una traducción al inglés ha debido aparecerles esta traducción en sus búsquedas, será aceptada.

Nuestro camino no ha hecho más que empezar. Espero que no tengan sus botas demasiado gastadas aún, porque el viaje continúa. De Malmö iremos a Estocolmo, donde haremos una pausada fika y nos relajaremos como suecos a la espera de pillar el ferry nocturno que nos llevará hasta la capital finlandesa. 

Helsinki es una ciudad que se puede hacer a pie sin problemas y nos maravillará conocer un poquito a la que llaman la Perla del Báltico, moderna, marítima y exquisita y completamente repleta de zonas verdes. Una ciudad que nació para competir con el importantísimo puesto comercial de Tallín, en Estonia, danés en aquel entonces. Helsinki y Tallin son ahora casi hermanas pues están comunicadas espléndidamente por varios ferries diarios, convirtiéndolas en alternativas económicas y de ocio para los habitantes de uno y otro país.

Desde Helsinki nos dirigiremos a la antigua capital del Imperio de los zares rusos. San Petesburgo nos espera para que conozcamos el impresionante Hermitage y su centro histórico, barroco y neoclásico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pasaremos aquí la noche y, puesto que nos han regalado unas entradas para disfrutar del mundialmente famoso Ballet Mariinsky en el Teatro del mismo nombre, aprovecharemos para deleitarnos con este espectáculo en la ciudad que vio nacer a la inconmensurable Anna Pávlova o al gran Nurèyev. ¡Se nos ponen los pelos de punta de la emoción!

Por la mañana, volaremos hacia Moscú, la megaciudad más septentrional del Planeta. No tendremos tiempo para disfrutar de un espectáculo en el Teatro Bolshoi, pero, visitaremos la Plaza Roja, con su colorida Catedral de San Basilio y admiraremos el complejo de edificios que conforman El Kremlin, Patrimonio de la Humanidad. Podremos desplazarnos por el suburbano más elegante del mundo, arquitectónicamente hablando (algunas de sus estaciones son auténticos museos) y el segundo más profundo tras el de Tokio. Pero no podemos quedarnos mucho más en esta impresionante ciudad, pues hay que seguir rumbo a la urbe más antigua de Europa del Este: Kiev.

Kiev ha sido una ciudad colapsada en muchas ocasiones e incluso en estos momentos atraviesa una situación complicada debido a cuestiones político-económicas. Los ciclos destrucción-renacimiento se repiten. No obstante, el centro de la cristiandad ortodoxa continúa resistiendo y recuperándose una y otra vez. Visitaremos dos edificios singulares que son Patrimonio de la Humanidad: la Catedral de Santa Sofía y el Monasterio de las Cuevas

Siguiendo nuestra ruta hacia Bucarest, ésta nos lleva a atravesar uno de los sistemas montañosos más increíbles y vírgenes de Europa: los Cárpatos. Esta cordillera montañosa llena de osos pardos, lobos, linces y gamuzas esconde numerosos depósitos de aguas termales y minerales. Pero también rodea una región de espesos hayedos y encinares, legendaria y mitificada: Transilvania. ¿Les apetece hacer noche en el valle por el que el Conde Dracul campaba a sus anchas en un pasado bastante sanguinolento? Visitaremos algunos castillos medievales y nos acomodaremos para pasar una noche de miedo. 

Continuaremos desplazándonos bastante hacia el Sur. ¿Hacia qué lugar nos lleva ahora nuestro viaje...? 
tercera escala en nuestro viaje alrededor del mundo.

¿En qué país del mundo estamos?

Bajo su aceitunada piel, late un pasado conquistador con arena en las sandalias y salitre en el oscuro pelo. Dominador y listo comerciante que descansaba y dirigía su imperio desde en medio del mundo, envió a su más insigne estratega a adentrarse en otro continente y a atravesar dos de sus más importantes cordilleras para combatir en su propio terreno a un organizado y despiadado imperio que ansiaba sus tierras fértiles, que también eran puerta a oscuros y misteriosos lugares. La tercera guerra y la sal lo arrasaron y, muchos siglos después, una primavera llegó y algunas ventanas abrió.

Tesoro que hemos de encontrar.

En uno de los graneros de la antigua Roma, existe un monumento único y el más destacable fuera de aquella Ciudad. Se cuenta que una princesa que unió tribus se refugió entre sus piedras antes de ser capturada en nombre de una nueva religión e incluso el séptimo arte lo ha mostrado para recrear el esplendor de su gloria pasada. 

Cogito ergo sum.

Soluciónel país es Túnez o República Tunecina (Cartago no existe actualmente y no era un país, sino la ciudad sobre la que se erige la actual capital, que también se llama Túnez) y el tesoro descubierto el Anfiteatro o Coliseo de El Djem (también Coliseo de Thysdrus o de Ksar de la Kahena).

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