Pata de cerdo asada (receta canaria, adaptada a la cocina en casa)

Si eres canari@, te gusta la pata de cerdo. No hay matices. Incluso si eres vegetariano, recuerdas cómo te encantaba y cuando sales con amigos omnívoros, la hueles y... ¡Mejor me callo!

Si no eres canari@ y has venido a Gran Canaria, donde la pata de cerdo asada es una institución gastronómica, seguramente alguien te la habrá dado a probar y te habrás enamorado. Incluso cuando no está jugosa a tope, la pata de cerdo está buenísima. Pero, cuando está jugosa, tibia, con sus cortezas, sus trocitos de grasa, con un cachito de pan al lado y ese aroma tan característico... ¡El cielo baja y se posa en tu plato!
Evidentemente, salta a la vista que no es la pata asada que te sirven en cafeterías, bares y restaurantes, porque la pata de cerdo asada de verdad, la buena y deliciosa, es una pata entera, con su hueso, su corteza crujiente y churruscadita. La mía es una versión para hacer en casa, porque normalmente estamos limitad@s por el horno. Pero si tienes la suerte de tener un horno enorme y potentísimo, incluso de leña, haz la pata entera, modifica los tiempos y las cantidades de todo y disfruta. Nosotros nos conformamos con esta versión de la receta tradicional canaria, apta para hacer en una casa normal, con un horno normal. ¿Estamos...?
Pata de cerdo asada 
(versión adaptada a un horno casero)
Ingredientes:

Elaboración:

1º) Sacar la pieza de carne de la nevera 1-2 horas antes de hornearla. Debe estar a temperatura ambiente.
2º) Remeter bien los bordes, dejándolos hacia abajo. Embadurnar de aceite toda la carne, salarla al gusto y meter los dientes de ajo chafados entre los pliegues. Espolvorear las hierbas secas, los copos de guindilla y la pimienta molida.
3º) Hornear a 190ºC con la función aire durante 1 hora. Apagar el horno y dejar que se enfríe completamente antes de sacar la carne.
4º) Cortarla en rodajas muy finas con un buen cuchillo.
Es una receta muy sencilla de hacer, por lo que la suelo preparar cuando vamos a casa de amigos, o de asadero, en cumpleaños y fiestas informales, donde nos apetece comer con las manos y no hay mesa fina con mantel blanco de tira bordada. La horneo la noche anterior, al día siguiente Marc la corta, la metemos en un buen recipiente de cristal con tapa y ya podemos salir y divertirnos.

Les puedo asegurar que gusta a todo el mundo. Es jugosa y las especias y el ajo le dan un sabor muy agradable. Puedes comerla sola, sobre una rebanada de buen pan o en bocata con unas rodajas finas de tomate. No es normal que sobre, pero si sobra (Marc reza para que ello suceda), la dejas en un recipiente en la nevera, bien tapada, y dura varios días. Nosotros la disfrutamos muchísimo  en sandwiches y bocadillos.  

¿Te animas a cocinarla la próxima vez que quieras llevar algún plato a una comida informal...?
Recipiente rectangular de cristal con tapa cortesía de Pyrex España. Cook&Store!

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