El juego del verano: novena y última escala del viaje.

En la escala anterior hemos estado en un país tan bello como desconocido: Nueva Zelanda. El tesoro es la BSO de la película El Piano, de Jane Campion, rodada en 1993 en tierras de ese país que se ha convertido en un plató natural de cine y coproducida por Nueva Zelanda, Francia y Australia. La BSO fue compuesta por Michael Nyman, convirtiéndose en un rotundo éxito musical y de ventas.

Desde ese tranquilo país, vamos a dirigirnos a nuestro último destino y terminaremos este recorrido tan peculiar alrededor del mundo. Hagamos memoria de nuestro viaje... Hace ya casi un mes partimos desde España, en concreto desde una villa de Galicia llamada Padrón. Luego nos dirigimos hacia el Puente de Oresund, que une Copenhague con Malmö. Continuamos hacia Túnez; la región italiana de Campania; el desierto de Atacama, en Chile; Perú y Nueva Zelanda... Hemos descubierto que cualquier cosa puede ser un tesoro cuando tratamos de descubrirla oculta entre pistas de toda índole. Un tesoro puede ser un pimiento, una serie de televisión, un anfiteatro o coliseo, un volcán, un valle en un desierto, un precioso árbol o la música de una película. Y hemos comprendido que un tesoro no tiene por qué ser algo valioso en términos económicos, porque el valor de las cosas está en nosotros mismos y en cómo las consideramos. Si cada un@ de nosotr@s le confiere mérito por una u otra razón, esa cosa es un tesoro. De hecho, ¿de verdad creemos que los conquistadores españoles y de todas partes de Europa buscaban sólo joyas y oro en su famoso El Dorado? Puede que los más humildes de las expediciones sí buscaran lo que se entiende obviamente por riquezas, pero... ¿Y los que las dirigían o quienes las patrocinaban?

A partir de ahora, una vez se sitúen y encuentren el tesoro que he escondido, podrán tocar la pared, dar por terminado el juego y volver a sus rutinas. El miércoles día 3 de septiembre cerraré la posibilidad de comentar a las 23:00 horas horario canario (1 hora más en la Península), publicaré los comentarios y la solución correcta de esa última escala. El jueves 4 publicaré aquí, en el blog, y en el Facebook de Sano y de Rechupete la relación de las personas que, habiendo participado en siete o más escalas, hayan respondido correctamente, al menos, a seis de ellas, siendo obligatorio que uno de esos aciertos sea en la novena escala. Estas personas podrán optar a participar en el sorteo para ganar el premio. Supongo que cada un@ de ustedes tiene claro las respuestas que ha acertado y las que no porque en cada escala he reseñado la respuesta correcta; pero, si tienen dudas, pueden contactar conmigo a través de Facebook o de mi email e indicarme lo que tengan a bien. He realizado una tabla con las participaciones y cada una de las escalas, así que está todo reflejado en ella. 

Me gustaría decirles que he disfrutado muchísimo jugando con cada un@ de ustedes, independientemente de que hayan acertado más o menos. No se imaginan cuánto he disfrutado. Me he reído, emocionado y hasta he dudado. ¡Claro que he dudado! Dudar ayuda a aprender, así que no dejen nunca de hacerlo. Espero que ustedes se hayan divertido tanto como yo; que se hayan reído y enfadado; buscado, dudado, aprendido, gritado, corregido y hasta soñado con el tesoro. Todo esto ha sido el objetivo de este juego que nos ha tenido entretenid@s durante el mes de agosto. El premio es simplemente un extra que espera sobre mi mesa a ser enviado al orgullos@ ganador@ de El juego del verano.

Espero que sigan cerquita de mí, de este blog, de mi Facebook... ¡Muchas gracias por hacerme compañía!
 Novena y última escala en nuestro viaje alrededor del mundo.

¿En qué país estamos?

Bajo el techo del mundo y bañada por ríos sagrados, late el espíritu de una tierra vasta y llena de contrastes que sorprenden sin complejos. Ansías pisarla y, al hacerlo, lo que ves te produce felicidad y tristeza. Ciudades de colores que dejan atónito al viajero; maravillas del mundo construidas por amor; regiones que abrigan delicadamente; fiestas pletóricas de color en las que todo se olvida y se perdona... Tuvo un padre, modesto, sabio y admirado, que marchó para liberar la sal de este país en el que las comidas son hermosamente sabrosas e incluso, a veces, hacen llorar.


Tesoro que hemos de encontrar.

Se habla de él desde hace más de 2500 años y nace de una raíz que pronto se convierte en un tesoro dorado, muy económico. Le dicen esencial, básico. Antes daba color, curaba y preservaba, pero, sin duda es más conocido por formar parte de una mezcla indisolublemente unida a la tradición del país en el que estamos, aunque también a la de otro con el que sigue manteniendo lazos. Se le confunde equivocadamente con otro esencial mejor pagado. El país de esta novena escala es el que más lo exporta, pero no en exclusiva, y ésta que escribe es una fan incondicional.

Finis coronat opus.

Solución: nos encontramos en India y hemos encontrado una especia maravillosa que se llama cúrcuma.

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