Aceitunas partidas y aliñadas

Aceitunas canarias, para más señas, partidas y aliñadas al estilo andaluz, en honor a mi madre, que es quien me ha contado su receta... Receta de tradición familiar.
Mi madre nació, al igual que sus hermanas, su hermano y su madre, mi abuela, en un pueblo de Sevilla, llamado Constantina. Se casó muy jovencita y vino a vivir a Gran Canaria, con mi padre, pero, se trajo, a su familia y, como no, el enorme recetario de la tiera que la vio nacer. Como estas aceitunas...

Isita, que así se llamaba mi abuela materna, trabajó mucho para sacar adelante a sus hijos más jóvenes en un lugar extraño, a miles de kilómetros de su pueblo y de sus padres. Pero mi abuela era una mujer con una fortaleza y voluntad dignas de una guerrera y pudo con todo. Se adaptó muy pronto a la forma de vida en las Islas Canarias e hizo suya esta tierra que la acogió y la ayudó a superar dificultades. Sin embargo, Isita soñaba con aquellos paisajes sembrados de olivos...
Isita, que nunca volvió a pisar su pueblo, tiene su olivo, bajo el que reposa, entre ramas cargadas de aceitunas, rodeada de los geranios y crisantemos que tanto amó y en la tierra donde vivió los últimos cuarenta y cinco años de su vida.
Aceitunas aliñadas
INGREDIENTES:

- tarro de cristal grande
- 700 g de aceitunas frescas
- 1 pimiento rojo cortado groseramente

- 1 cabeza de ajos, algo majados (machacados) o cortados en trozos y con su piel
- tomillo, comino y orégano al gusto
- un par de hojitas de laurel troceadas
- sal marina gruesa (sin pasarse, que al estar machacadas, las aceitunas absorben todos los sabores una barbaridad y no queremos que se nos queden saladas)
- 200 ml de aceite de oliva virgen extra 
- 175 ml de vinagre de manzana (aliño clarito y afrutado) o de vino (aliño oscuro y más fuerte) ¡Al gusto personal!
- agua suficiente para cubrir completamente las aceitunas y rellenar el tarro.


ELABORACIÓN:

1º) Tener preparadas las aceitunas, lavarlas, darles un golpe seco con una piedra a cada una para “rajarlas” o machacarlas un poco. No hay que pasarse con el golpe.

2º) Meter las aceitunas en agua fría durante 15 días, cambiando el agua cada 2-3 días, de modo que pierdan el amargor.

3º) Hacer el aliño: verter el aceite y el vinagre en un tarro, incorporar la sal, el tomillo, el comino, el orégano, el laurel, los trozos de pimiento y los ajos. Cerrar el tarro y agitarlo un poco, lo suficiente para que todo se mezcle bien y sin intención de emulsionar. Sólo mezclar.

4º) Colocar las aceitunas en una palangana grande y añadir el aliño. Remover bien.

5º) Meter las aceitunas con su aliño en el tarro de cristal, cerrarlo y agitarlo un poco. El aliño debe cubrir completamente las aceitunas. Si no lo hiciera, podemos preparar un poco más de aliño o completar con un poco de agua (según prefiramos).


6º) Dejar reposar entre 7 y 10 días. Probar que estén bien gustosas por el aliño. Si no lo estuvieren, hacer un poco más de aliño o rectificar de sal, vinagre... Al gusto personal.
En las Islas Canarias tenemos muchísimos acebuches, parientes antiguos de los olivos, y estos últimos se dan también muy bien. Hay zonas de Gran Canaria, incluso, en las que se está produciendo un estupendo aceite de oliva. Pero, sobre todo, se recolectan las aceitunas, porque a los canarios nos chiflan las aceitunas. Se las ponemos a todo lo que se tercie... Personalmente me encantan las moradas, que tienen un cierto toque amargo que me resulta muy agradable. 
En conclusión... Aceitunas canarias, pequeñitas y moradas en este caso, aliñadas con el estilo andaluz que tenía mi abuela y que enseñó a mi madre. Una mezcla maravillosa.

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