viernes, 31 de octubre de 2014

Aceitunas partidas y aliñadas

Aceitunas canarias, para más señas, partidas y aliñadas al estilo andaluz, en honor a mi madre, que es quien me ha contado su receta... Receta de tradición familiar.
Mi madre nació, al igual que sus hermanas, su hermano y su madre, mi abuela, en un pueblo de Sevilla, llamado Constantina. Se casó muy jovencita y vino a vivir a Gran Canaria, con mi padre, pero, se trajo, a su familia y, como no, el enorme recetario de la tiera que la vio nacer. Como estas aceitunas...

Isita, que así se llamaba mi abuela materna, trabajó mucho para sacar adelante a sus hijos más jóvenes en un lugar extraño, a miles de kilómetros de su pueblo y de sus padres. Pero mi abuela era una mujer con una fortaleza y voluntad dignas de una guerrera y pudo con todo. Se adaptó muy pronto a la forma de vida en las Islas Canarias e hizo suya esta tierra que la acogió y la ayudó a superar dificultades. Sin embargo, Isita soñaba con aquellos paisajes sembrados de olivos...
Isita, que nunca volvió a pisar su pueblo, tiene su olivo, bajo el que reposa, entre ramas cargadas de aceitunas, rodeada de los geranios y crisantemos que tanto amó y en la tierra donde vivió los últimos cuarenta y cinco años de su vida.
Aceitunas aliñadas
INGREDIENTES:

- tarro de cristal grande
- 700 g de aceitunas frescas
- 1 pimiento rojo cortado groseramente

- 1 cabeza de ajos, algo majados (machacados) o cortados en trozos y con su piel
- tomillo, comino y orégano al gusto
- un par de hojitas de laurel troceadas
- sal marina gruesa (sin pasarse, que al estar machacadas, las aceitunas absorben todos los sabores una barbaridad y no queremos que se nos queden saladas)
- 200 ml de aceite de oliva virgen extra 
- 175 ml de vinagre de manzana (aliño clarito y afrutado) o de vino (aliño oscuro y más fuerte) ¡Al gusto personal!
- agua suficiente para cubrir completamente las aceitunas y rellenar el tarro.


ELABORACIÓN:

1º) Tener preparadas las aceitunas, lavarlas, darles un golpe seco con una piedra a cada una para “rajarlas” o machacarlas un poco. No hay que pasarse con el golpe.

2º) Meter las aceitunas en agua fría durante 15 días, cambiando el agua cada 2-3 días, de modo que pierdan el amargor.

3º) Hacer el aliño: verter el aceite y el vinagre en un tarro, incorporar la sal, el tomillo, el comino, el orégano, el laurel, los trozos de pimiento y los ajos. Cerrar el tarro y agitarlo un poco, lo suficiente para que todo se mezcle bien y sin intención de emulsionar. Sólo mezclar.

4º) Colocar las aceitunas en una palangana grande y añadir el aliño. Remover bien.

5º) Meter las aceitunas con su aliño en el tarro de cristal, cerrarlo y agitarlo un poco. El aliño debe cubrir completamente las aceitunas. Si no lo hiciera, podemos preparar un poco más de aliño o completar con un poco de agua (según prefiramos).


6º) Dejar reposar entre 7 y 10 días. Probar que estén bien gustosas por el aliño. Si no lo estuvieren, hacer un poco más de aliño o rectificar de sal, vinagre... Al gusto personal.
En las Islas Canarias tenemos muchísimos acebuches, parientes antiguos de los olivos, y estos últimos se dan también muy bien. Hay zonas de Gran Canaria, incluso, en las que se está produciendo un estupendo aceite de oliva. Pero, sobre todo, se recolectan las aceitunas, porque a los canarios nos chiflan las aceitunas. Se las ponemos a todo lo que se tercie... Personalmente me encantan las moradas, que tienen un cierto toque amargo que me resulta muy agradable. 
En conclusión... Aceitunas canarias, pequeñitas y moradas en este caso, aliñadas con el estilo andaluz que tenía mi abuela y que enseñó a mi madre. Una mezcla maravillosa.

21 comentarios :

  1. Hemos coincidido en receta!! yo no tengo una historia tan bonita, lo mio con las aceitunas ha sido más bien casualidad, pero me ha encantado ver el paso a paso y el tratar de darle un toque especial!!

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  2. Ole, ole y ole....ésas manos andaluzas, ése arte que no se "pué aguantá"...la de tu madre y las tuyas.
    Mi padre también las aliñaba, y nos tenía a mi madre y a mi partiendo las aceitunas en el lavadero, sobre un ladrillo y dándole con una piedra....así año tras año. Tradiciones, recetas que no se deben perder. Cuantos de nuestros recuerdos podemos asociar con un sabor, un aroma, una textura o el calido ambiente de una cocina familiar. La cocina y las exquisiteces que alli nos prepararon, y preparamos para los nuestros nos embriagan los sentidos y llenan el alma.
    Buen fin de semana preciosa....y gracias por compartir tus recuerdos....

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    1. Muchas gracias Antonia! Eso es lo que me cuentan mi madre y mi tía habitualmente. Espero que estas cosas no se pierdan gracias a la rememoración que estamos haciendo gracias a internet.

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  3. probe el año pasado en hacerlas y la verdad q fracase... y sali bastante decepcionado... estas tuyas tienen una pinta rica a mas no poder

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    1. Sergio, las dejaste bastante tiempo en agua para que eliminasen el amargor? Eran aceitunas frescas? Oye, yo creo que, a veces, el problema está en las propias aceitunas, así que no le des muchas vueltas. Por aquí hemos hecho de dos variedades: unas más verdes, pero más suaves de sabor y las moradas, que son más amargosas y son mis preferidas. Depende del gusto...
      Vuelve a intentarlo, hombre!

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  4. Que bonita historia lo primero. Lo segundo, estoy de acuerdo contigo en eso de que a los canarios nos gusta las aceitunas porque a mí me encantan y por último estas aceitunas tienen que estar de muerte, ya me podrías dar unas pocas, que eso con un buen bizcocho de millo son un manjar jeje. Me quedo por aquí como seguidora porque me encanta tu blog además de ser vecinas jeje. Te invito a que pases por el mío si quieres. Un besote!

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    1. Nauzet, a que sí que nos chiflan las aceitunas casi con todo? A mí me requetechiflan... Podrían estar comiendo aceitunas todo el día y de todas las variedades!

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  5. Me ha encantado esta entrada, la historia y la receta.
    Este año me he propuesto hacer unas pocas aliñadas, con la receta de la familia, haber cómo quedan.
    Besotes mi niña.

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    1. Gracias Nuria! Cuando hagas la receta, enséñamelas, por favor. Me gusta saber cómo las hacen los demás e incorporar cosillas apetitosas a las mías.

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  6. Qué bonita historia Laura y qué maravilla de aceitunas aliñadas. Besos.

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    1. Gracias Rosa! Me alegra que te haya gustado la historia. :)

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  7. Una receta pensada en forma de homenaje... ¡qué bonita manera de pensar en tu abuela Laura! Y qué suerte la suya de poder descansar en tan buen lugar :o)
    Mira que dar con aceitunas frescas es un lujo... me da que por aquí no voy a dar jejeje
    Besos y feliz semana,
    Palmira

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  8. Que bonita historia..tierna, llena de fortaleza, la de las mujeres de otra época, que no tenían nada más que su fuerza y empeño!!!..tu abuela descansa en un lugar hermoso, seguro se siente bien, protegida por su olivo y sus geranios..seguro!!!
    La receta es cierto, es muy andaluza y a mi también me recuerda a una tierra a la que hace tiempo no voy
    Miles de cariños para ti y para esa abuela maravillosa que tienes!!!!

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  9. Me ha encantado esta historia familiar, y esa "mezcla de culturas". Canarias hermosa, Andalucia rica en sabor. No usais sosa con las aceitunas? no sé porque tenía entendido que se usaba la sosa para el adobo de las aceitunas...
    Así que son así de fáciles ... que bien.
    Un beso

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  10. Pedazo de homenaje... confieso que no he leído la receta, me he quedado en la historia de tu abuela y el olivo bajo el que reposa. Cómo el Ka de los antiguos egipcios vivirá mientras mantengas viva su memoria. Hoy no quiero leer más.

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  11. Preciosa historia Laube,me ha encantado leerla. En casa aliñamos las aceitunas muy parecidas,están riquísimas.
    Un besazo.

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